Menudo
fin de semana pasamos en Valderrobles, pueblo de la Comarca
del Matarraña.
.
Este es un pequeño esbozo de cómo un grupo
de caballistas de Valencia fueron tratados en Teruel, mas
concretamente en Valderrobres, pueblo de la Comarca de Matarraña.
.
A las 4 de la tarde del viernes 18, Vicente (el camionero)
ya estaba en la cuadra de Pascual (Ribarroja) cargando caballos
en su camión. Carlos de Ribarroja, Luis y Carmen
de Villamarchante también cargaron allí. Sobre
las cinco y cuarto llegó el camión a la explanada
de la antigua vaquería de Bétera, frente al
cementerio. “En un plis” cargamos el resto de
los caballos (por supuesto sin ningún problema).
Acudimos a la explanada caballistas desde les Llomes, desde
el Basó y de la Conarda. En total partieron en el
camión catorce caballos, vamos hasta los topes.
. Tras cargar algunos bártulos, aparatos de música
etc. en la furgoneta, partimos todos hacia Valderrobles
(unas tres horitas de coche a la velocidad que permite la
DGT).
. Un total de 27 personas, entre socios y acompañantes
nos acercamos a pasar el fin de semana y conocer un poco
la zona, sus gentes y su tradición culinaria por
supuesto.
. El calendario del fin de semana se presentaba completito;
desayuno, ruta de 24Km el sábado por la mañana,
comida, gymkhana por la tarde, cena, concierto en directo,
cuba-libres, dormir, desayuno-almuerzo el domingo, paseo
a caballo por el pueblo, comida y a casa.... puf, lo que
se puede exprimir un fin de semana.
. Tras bajar los caballos del camión en el polideportivo,
acomodarlos en las instalaciones preparadas para esto y
darles de comer y beber a discreción, nos fuimos
de restaurante a cenar, buena cena a base de exquisitas
chuletitas regadas con vinito de la tierra. El Presidente
nos sorprendió proporcionándonos unos polos
de manga larga serigrafiados con el logo de Acacabe, donados
por un almacén de materiales de construcción
de Bétera (Materiales de Construcción Hermanos
Sánchez). Tras cenar nos dirigimos de nuevo al polideportivo
para comprobar que los animales estuvieran en perfectas
condiciones. Una vez allí, sobre las doce de la noche,
parte de la gente se retiró a dormir a sus casitas
rurales alquiladas para el finde, y los demás (los
guerrilleros) nos quedamos haciendo botellón en la
puerta del Polideportivo. Entre gin-tonics y cervezas, conocimos
a Javi, el encargado de vigilar por la noche los animales.
Un tío de los auténticos, que durante toda
nuestra estancia allí estuvo pendiente de conseguir
todo lo que necesitábamos.
. A eso de las tres de la mañana, entre música
de maletero, neverita de camping con bebida fresquita, se
nos acabó el Beefeater y decidimos irnos a dormir.
En el pabellón debían estar durmiendo ya,
pero no, Rafi, Merxe, Goyo y Coco, por allí andaban
echándose unas canastas, haciendo carreras de sacos
y riéndose a mas no poder.
. Tras echarnos en las colchonetas y escuchar al Pesca echar
unos ronquidos, caímos todos en un profundo sueño....
hasta que a las siete y media empezó a llegar gente
al pabellón, a sacar mesas, sillas y demás
para empezar las actividades.
Una lavadita de cara rápida, y tras dar de comer
a los caballos, nos acercamos a conocer a los organizadores
mientras tomamos un café bien cargadito y un buen
trozo de tarta de la zona.
. Poco a poco se fue llenando el recinto de gente a caballo
y algún que otro carro. A eso de las 9 y media de
la mañana salimos a realizar la travesía.
En realidad habían dos rutas, la ruta larga de 24km.
y la ruta corta de uno 12km. Cada cual escogió la
que quiso. Sobre los 8 km. de camino teníamos preparado
un tentempié a base de embutidos de la zona, impresionantes
aceitunas, costillitas en adobo, pan de pueblo y vino del
terreno, así como bollería típica.
. Tras llenar el estómago, continuamos la travesía.
Por el camino de la ruta larga hicimos un par de paraditas
a refrescar el gaznate con agua o cervecita y algo de fruta.
Al pocos metros del final nos encontramos con el río
Matarraña, donde dimos de abrevar a los caballos,
mientras refrescaban sus patas en el interior del río.
. Una vez finalizada la ruta, duchamos a los caballos y
les dimos un librillo de alfalfa (La organización
puso a disposición de los participantes cuanto pienso,
paja y alfalfa necesitáramos).
Tras echarnos unas cervecitas de aperitivo, fuimos a comer;
entremeses y alubias con tropezones de cerdo. Exquisitas.
Alguno repitió de alubias y por la noche lo notamos.
Después de reposar la comida, (algunos echaron una
cabezadita en las colchonetas del pabellón) nos dirigimos
a preparar los obstáculos de la gymkhana.
. A las seis en punto comenzamos la prueba, varios obstáculos
sencillos componían la gymkhana, un puente de madera
(estupendamente realizado), marcha atrás, un slalom
de barriles de cerveza un pequeño salto, colocar
una pelotita en un cubo a una altura de 2,5m y una salida
al galope, una prueba sencilla y rápida.
. Participamos cerca de 20 jinetes. Por supuesto el que
mejor la realizó fue Migue el Pesca, que con cualquier
caballo nos gana siempre.
. El Speaker o narrador fue Natxo, que estuvo soberbio animando
a los participantes y al público en general.
Uno a uno fuimos desarrollando la prueba. El salto (que
sólo tenía 55cm) se nos atragantó a
casi todos, ¿será por el colorido de la barra
y del letrero inferior?. Por lo demás las pruebas
se desarrollaron sin incidentes.
Tras la entrega de los premios a los vencedores, (una mantilla
para caballo, y lotes de productos de la tierra) los socios
estuvimos paseando a cuantos niños acudieron a ver
la gymkhana. Un paseito por recorriendo las pruebas de la
gymkhana.
. Acabada la Gymkhana nos dimos una duchita en las instalaciones
de gimnasio, y a cenar. Sobresaliente le pusimos a la cena,
un buen plato de ensalada y de segundo lomo de cerdo guisado,
postre y rápidamente a desalojar el pabellón,
ya teníamos preparada la actuación en directo
de “Las cucarachas enojadas”, los cuales nos
deleitaron con un impresionante concierto con conocidos
temas de Pulpfiction y rancheras guay del film bandido (de
Antonio Banderas). Entre bailoteos y gin-tonics se nos hicieron
las 3 de la mañana; el último lo tomamos en
un fascinante garito con buena música y mejor ambiente.
A las 8 de la mañana sonó el toque de diana,
medio resacosos nos acercamos a desayunar y cual fue nuestro
asombro al ver que estaban preparando brasas en cuatro grandes
parrillas para almorzar. Nos echamos al cuerpo un cafecito
rápido y empezamos a dar cuenta de los choricitos,
longanizas, chuletillas de la tierra por supuesto con mucho
vino.
. Tras almorzar nos pusimos de nuevo en marcha y volvimos
a ensillar los caballos para hacer la tradicional ruta de
los puentes; tres vueltas al pueblo pasando por los dos
puentes que tienen. Cerca de 100 jinetes y algunos carruajes
realizamos el pasacalle.
Un paseo atractivo por las callejuelas de la población.
. Concluido el paseo, unas cervecitas de aperitivo y a comer.
Buena comida y buen ambiente, ¿se puede pedir mas?.
Finalizada la comida el Presidente hizo entrega de un pequeño
obsequio por parte de la Asociación a los organizadores
del evento.
Cargamos los caballos de nuevo en el camión de Vicente
y a casita, que ya estamos todos medio doblados del fin
de semana tan atiborrado de actividades.
Un
agradecimiento especial a Eli, Pino y Carlos y a todos los
que se encargaron de la organización por tratarnos
estupendamente.