Socios
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
   
. RUTA POR LA SERRATELLA DE MONTROY
 
   


Un fin de semana más, los jóvenes de ACACABE nos adentramos en una aventura, que os vamos a contar…

 

   
 
   
El viernes a medio día, Merche, nuestra delegada de excursiones, cogió un remolque…y a rodar!!! Poco a poco, viaje a viaje, subió los caballos hasta la casita de madera de Montroy que nos iba a cobijar durante el fin de semana. Como estos animalitos son los verdaderos protagonistas de la excursión, a continuación os los vamos a presentar:
   
   
Elhara, yegua torda de Coco.
   
   
   

Yaifa, yegua ruana-roja de Merche. Ruper, Caballo castrado pío en alazán de Rafi.

   
  
   
Bingo, caballo castrado pío en alazán de Cristina.
   
   

Vicente, nuestro Presi, decidió ir a echar un vistazo a los animales que se encontraban perfectamente acomodados y ya cenados.

   
   

Una vez todo organizado, echamos la madera a la barbacoa y esperamos a que se hicieran las brasas charrando en el porche de la casita.

   
  
   

Eso sí cada uno se acomodó de la mejor forma que pudo. En las hamacas…

   
  
   

En la barandilla del porche… O colgado de la viga del techo… ¡Este chico no tiene remedio!

   
  
   
Como todo no iba a ser perfecto y aunque durante un rato estuvimos controlando las brasas… la madera se nos consumió más rápido de lo previsto y tuvimos que esforzarnos para terminar de cocinar las hamburguesas que teníamos para cenar.
   
   
Con un poco de esfuerzo por parte de todos intentamos reavivar el fuego, unos con un palito…
   
   
Menos mal que Ana se encontraba en la cocina para ayudarnos a sacar la cena a delante.
   
   
Y mientras unos se esforzaban en preparar la cena para todos, nuestros chicos se impacientaban esperando por hincarle el diente….
   
   
 
   
   
Una vez conseguido el propósito de hacer la cena, llenamos el buche, un poquito de tertulia, salida para comprobar que nuestros animales estaban bien…
   
   
Y prontito a descansar, que al día siguiente había que madrugar.
Por la mañana, mientras unos les dábamos de comer a los animales, otros se resistían a levantarse de la cama…,
   
 
   
O hacían unos ejercicios de calentamiento ¡este chico siempre está colgando!
   
   
Una vez preparado el desayuno, todos juntos a desayunar. 
   
   
Desayunamos y tras el desayuno… Aparejamos los caballos y nos dispusimos a hacer una toma de contacto con el terreno.
Para empezar una subidita a la montaña…
   
   
Continuamos nuestro camino por los campos hasta llegar a un pequeño río. Elhara se empeñó en que no quería pasar, pero con un poquito de paciencia, Rafi consiguió que lo cruzara sin apenas dificultad.
   
   
Proseguimos nuestro camino por calles,
   
   
 
   
   
Pistas forestales,
   
   
Y subimos hasta la Serreta alta, donde hicimos una paradita.
   
   
 
   
   
 
   
   
 
   
   

En la Serreta alta, nos esperaba una pequeña ermita con la imagen de La virgen de los Desamparados.

   
  
   
Hicimos el primer tramo de la bajada de la Serreta alta pie a tierra para evitar que nuestros caballos resbalaran y pudieran lesionarse, ya que se trata de una zona asfaltada, con bastante pendiente. Cuando el terreno lo permitió, subimos a nuestros caballos y proseguimos el camino.
   
   
A la vuelta, paramos en el río para que bebieran los animales.
   
  
   
 
   
   
 
   
   

Y de ahí por los campos y con la obligada subidita a la montañita, pusimos rumbo a casita de madera.
Cuando llegamos a la casita, refrescos para los jinetes y ducha para los animales.

   
   

Mientras Bingo esperaba su turno de ducha, Kiko aprovechó para darse unas vueltecitas por el picadero, bajo la atenta mirada de Vicente y la Súper profe Merche…

   
   

Cristina lo vigilaba de cerca dentro del picadero. Ahí hay jinete!!! .

   
   
Una vez duchados todos los animales, les dimos alfalfa.
   
  
   
y agua…Con la que Yaifa decidió ponerse a jugar… quería ser buceadora.
   
   
Una vez arreglados los animales, disfrutamos del delicioso aperitivo que nos había preparado Ana.   Y después, ¡a comer se ha dicho!
   
   
 
   
   

Tras el guisadito de Ana, el postre, las famosas mandarinas de nuestro socio Juanito.

   
   
Y un buen trago de vino, que Gus no se quiso perder.
   
   
Mientras que unos decidieron reposar la comida en la tumbona,…..
   
   
Otros daban de comer a los perros. Como podéis observar, cualquier cosa vale.
   
   
Y las más inquietas, se pusieron a jugar en las hamacas... Lo cierto es que estas chicas son incansables.
   
   
Por la tarde, les dimos de cenar a los animales…
   
   
 
   
   
 
   
  
   
Y esperamos la llegada del jefe del comando, nuestro socio Juanito. Y su estupendo caballo castrado Alazán.
   
   
Con la llegada de Juanito y su caballo Alazán, el equipo ya estaba completo. Estuvimos charlando un rato en el porche, contándole que tal nos había ido todo hasta ese momento.
   
   
 
   
   
Pero en cuanto empezó a refrescar, decidimos entrar dentro de la casita. Mientras algunos decidimos seguir con la charreta, nuestros niños decidieron acomodarse a ver una película de dibujos.
   
   
Cuando nuestros vecinos de Villa Abajo, Tere y Juan, la hermana y el cuñado de Rafi, nos avisaron de que ya estaban preparadas las brasas para la cena, nos fuimos todos hasta allí para echar la carne al fuego y compartir la cena con ellos.
También nos acompañaron Reme, una amiga de Tere y Eva la compañera de trabajo de Merche.
   
   

Después de cenar, café, tertulia y alguna copita.
De vuelta a Villa Arriba, dulces sueños para los más pequeños….Y fiesta de pijamas en la buhardilla para los más gamberros….

   
   
 
   
   
 
   
   
 
   
   
 
   
   
Eso sí como buenos chicos, por la mañana bien prontito nos tuvimos que levantar.
Como en todas las excursiones, alguno de los caballos pierde una herradura y en esta no iba a ser menos. La mañana anterior, en la pequeña carrerita que nos pegamos de vuelta a la casita, Ruper se alcanzó y perdió una de sus herraduras. Tuvimos la suerte de que Juan Miralles, el herrero de Merche que vive cerca de allí, nos hizo el favor de venir a herrar a Ruper a primera hora de la mañana para poder salir a realizar la ruta el equipo completo.
   
   
Tras el herraje, a prepara el desayuno - almuerzo…
   
   
Y a desayunar - almorzar.
   
   
Una vez cogidas fuerzas suficientes para realizar la maravillosa excursión que nos había preparado Merche, nos subimos a las monturas y disfrutamos de otro día de sol y aventura.
Para comenzar, otra vez la subidita a la montaña, esta vez con Juanito, nuestro Jefe del comando al frente.
   
   
 
   
   
Y como no, cruzamos de nuevo el río.
   
   
Continuamos por caminos,
   
   
Y realizamos nuestra primera parada, en una zona de rebollones, la pena es que debido al fantástico buen tiempo del que habíamos podido disfrutar, estaban secos y no pudimos coger.
   
   
 
   
   
Continuamos nuestro camino por la pista forestal…
   
   
Y se nos cruzó por el camino una pequeña serpiente.
   
   
Proseguimos el camino por la Atalaya.
   
   
Hasta llegar a lo alto de la Serratella, desde donde pudimos disfrutar de las maravillosas vistas que nos regaló el paisaje.
   
  
   
Y como no podía ser de otra forma, después de subir… ¡a bajar se ha dicho! Bajamos por la senda del cortafuegos.
   
   
 
   
   
Y nos adentramos en una estupenda senda boscosa…
   
   
 
   
   
 
   
  
   
 
   
   
Volvimos a cruzar el río.
   
   
 
   
  
   
 
   
   
Y como sorpresa a la excursión, nos encontramos con un pastor y su rebaño de ovejas, al que Rafi invitó amablemente a un trago de vino, bajo la atenta mirada de todos nosotros.
   
  
   
 
   
   
 
   
   
Ya de vuelta a la caseta, ducha y comida para los animales,
   
   
Y cumpliendo el lema que les dijo Rafi antes de salir a Ana y Vicente: “Coquito, Coquita, cuando volvamos que esté hecha la comidita”. Así fue, Vicente nos cocinó una deliciosa paellita a leña para reponer fuerzas.
   
   
 
   
   
Y Ana se entretuvo en preparar un buen aperitivo y unas ensaladitas tibias para chuparse los dedos.
   
   
Entre todos pusimos la mesa…
   
   
Y con todo ya servido, nos disfrutamos de la deliciosa comida.
   
   
 
   
   
 
   
   
Después de comer, un cafetito y un poco de tertulia.
   
 
   

Por la tarde y después de reposar un poco la comida, cargamos a los animales y los llevamos de vuelta a casa.
Una vez más una experiencia fabulosa, con una ruta distinta, sin duda para recomendar y repetir.


¡Hasta la próxima aventura!

     
     
     
     
   
   
Associació Cultural Amics del Cavall de Bétera
   
Copyright 2007 ACACABE.- Associació Cultural Amics del Cavall de Bétera. All rights reserved.