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Hace unos años varios socios ya realizamos esta ruta,
tanto nos gustó que hemos decidido emprenderla de nuevo.
Salimos
sobre las 9:00 de la mañana de la cuadra de Antonio
hacia los merenderos de la Sierra Calderona, donde ya estaban
esperandonos con la mesa del almuerzo lista. Un total de 7
jinetes realizamos la ruta, alrededor de 15 socios mas nos
acompañaron durante la cena (vinieron en vehículos
claro).
Partimos
de los merenderos a las 11:00 de la mañana hacia la
población de Olocau, tras 50 minutos al paso por las
pistas forestales, subimos el denominado "Portichol",
una subida con una impresionante pendiente, rompimos a la
izquierda y por las pistas llegamos a la población
de Olocau. Intentamos bordear el pueblo subiendo por las montañas
colindantes, pero tras subir la primera nos dimos cuenta de
que era prácticamente imposible atravesarlas, ya que
no hay senderos y la montaña es muy escarpada. Bajamos
a la carretera y cruzamos el pueblo por sus callejuelas, buscando
la conocida fuente de la Salud donde hicimos una pequeña
parada para abrevar lor caballos. Continuamos por las pistas
forestales subiendo montes hasta llegar a el poblado de la
Olla, un poblado arabe con su gran torre defensiva. Una vez
pasado el poblado y tras unos cientos de metros llegamos al
sensacional sendero que llega a Marines por las crestas de
las montañas.
Un
sendero difícil, con mucha piedra de rodeno suelta,
pinos tumbados obligandonos a bajar del caballo y para rematar,
la bajada de la montaña con espeluznantes desniveles
donde los caballos bajaban a arrastrones.
Todos
los jinetes cumplimos como el que más, incluso los
mas novatos demostraron estar a un gran nivel. Como recompensa
nos echamos un par de botellines de cerveza en el bar de la
plaza. Después nos acercamos a la fuente donde pasaríamos
la noche.
La
cena fue expectacular, caldito para calentar el estómago
(hacía un airecito que cortaba), embutido a la brasa,
panceta, habas, papas con mojo canario, flan de café,
cafelito, licores, cubalibres.... buena cena y mejor tertulia.
La
jornada de vuelta también fue sensacional, volvimos
a subir la montaña, volvimos a pasear por el sendero
y las pistas del dia anterior y en unas 5 horitas nos plantamos
de nuevo en la mesa para comer, donde nos estaban esperando
el equipo de apoyo con la comidita lista.
Rutas
como estas crean afición.